Hoy hablamos con Inmaculada Mas Sanchez una magistrada juez española conocida por integrar los principios de la justicia sistémica en el ámbito judicial y social. Se ha convertido en una de las principales referentes ibéricas en el movimiento en expansión de la pacificación de los conflictos, que busca introducir enfoques relacionales y sistémicos en la resolución de los procesos judiciales en el ejercicio de la magistratura en el Tribunal de Torrent, en Valencia.

Inma Mas se dedica en cuerpo y alma a la justicia sistémica, un enfoque que propone una visión relacional de los conflictos jurídicos, inspirado en la filosofia introducida por Bert Hellinger. De este modo, considera que el comportamiento de las partes está vinculado a dinámicas colectivas y familiares inconscientes, influyendo en las decisiones judiciales y en los resultados de mediación. Con una amplia experiencia en cómo este enfoque puede humanizar y ampliar el papel de los tribunales, especialmente en litigios donde los vínculos familiares son fuertes, hoy comparte su conocimiento con nosotros.

Además de su labor como magistrada, Inma Mas se dedica a la formación dirigida a jueces, abogados, terapeutas y mediadores, contribuyendo así a la integración y expansión de la conciencia sistémica en el día a día de la justicia, promoviendo la empatía y la comprensión estructural de los conflictos. Destaca por relacionar el derecho con las nuevas corrientes de pensamiento sobre la complejidad humana, siendo su actuación una inspiración para profesionales que buscan una justicia más humanizada, basada en el reconocimiento de patrones relacionales y en la restauración del equilibrio entre las partes, como cauce para llegar a una solucion profunda del conflicto existente.

AFFECTUM – Inma, para que podamos conocerte un poco mejor, cuéntanos la historia de tu encuentro, como mujer, con las constelaciones familiares, y de qué manera ese encuentro transformó tu vida.

INMA MAS –La verdad es que no puedo hablar de un momento concreto en el que la filosofía y las configuraciones sistemicas entraron en mi vida. Creo que, como le ocurre a muchas personas, mi primer acercamiento fue por curiosidad, y aun cuando en ese momento no vi mucho recorrido a nivel personal, lo cierto es que cuando traslade toda esta filosofia al ambito de resolución de conflictos juridicos y constaté su capacidad para generar comprensión en el origen del conflicto y su capacidad de poder llegar a una solucion mas real y autentica del mismo, fue cuando realmente esta filosofia  me atrapó.

En realidad, como juez, lo que quieres es resolver el conflicto existente entre partes, y cuando sabes que cuentas con una herramienta que permite ir a lo profundo y no solo a lo que se cuenta en un juicio, te das cuenta de lo necesario que es poder aplicar esta mirada, ya que a través de una sentencia al final solo podemos resolver el conflicto aparente, lo que resulta seguramente insuficiente.

En mi caso, el conocimiento y aplicación de esta herramienta, ha sido un proceso de descubrimiento progresivo que ha ido transformando mi manera de mirar las relaciones, las dinámicas humanas y también mi propio trabajo.

AFFECTUM – ¿Qué te llevó, como magistrada, a abrir espacio dentro del sistema judicial y del tribunal donde trabajas a un enfoque que integra  esta mirada sistemica, y en definitiva, una nueva forma de ver la justicia, a los demás y a ti misma?

INMA MAS– Lo que me llevó a abrir espacio a este enfoque dentro del sistema judicial fue darme cuenta de que yo necesitaba ofrecer algo más que una sentencia. Llevo más de veinticinco años ejerciendo como magistrada y siempre he tenido una inquietud constante: poder contribuir a resolver realmente los problemas que llegan a los tribunales y no limitarme únicamente a dictar una resolución jurídica, una sentencia.

Soy consciente de que dicha resolucion puede resultar insuficiente, y mas en temas de derecho de familia, ya que en muchos casos la misma familia se ve abocada a nuevos procedimientos relacionados con el mismo conflicto, porque en ningun momento se aborda el origen profundo del mismo.

Fue entonces cuando, a través de ANA BALLESTER, conocí la experiencia de Brasil, donde las constelaciones familiares se estaban aplicando en determinados ámbitos del sistema judicial precisamente con la intención de abordar el conflicto desde una perspectiva más profunda, y reconozco que fue toda una revelación pra mi, ya no solo por la herramienta en sí, sino porque al final suponia una forma diferente de entender la justicia, más interesada en mirar más allá de los hechos jurídicos y acercarse a las raíces de los conflictos humanos, a su origen.

Ahi entendí la necesidad de que en el sistema judicial, se pudiera contar, no solo con el sistema legal ya existente, sino con otro tipo de herramientas que permitieran sacar a la luz aspectos que habitualmente permanecen ocultos, pero que influyen de manera decisiva en los conflictos.

En ningun caso, estamos hablando de que se pueda sustituir el derecho ni la resolución judicial basada en el ordenamiento juridico, sino simplemente se trata de abrir espacios que permitan comprender mejor lo que está detrás del conflicto y facilitar soluciones más profundas y duraderas, fundamentalmente en aquellos asuntos en los que la parte emocional y familiar está más presente, como puede ser el derecho de familia o sucesiones, aunque en realidad cualquier conflicto que nos atraviesa en la vida tiene un aprendizaje y una enseñanza que va más alla de lo que se ve.

Y el verdadero impulso en esta labor vino de la mano de ANA BALLESTER, abogada mediadora, que incorpora este enfoque en el ejercicio profesional desde hace varios años, y, gracias a ella, pude ver la necesidad de que los propios abogados, a la hora de estudiar los casos que les plantean los clientes, tengan esta mirada sistemica para que estos puedan encontrar realmente la solución que necesitan y que muchas veces no es la que el juzgado o un juez les puede ofrecer. Asi que gracias a Ana pude ver que aquello que yo queria que pasara, que es que las partes pudieran alcanzar una solucion reparadora a su conflicto, podia convertirse en una realidad concreta en el sistema judicial español.

AFFECTUM – ¿En qué momento percibiste que la lectura estrictamente jurídica de los conflictos podía ser insuficiente para responder a la complejidad de las dinámicas familiares y relacionales?
INMA MAS: En realidad ha sido una constatación progresiva a lo largo de los años de ejercicio profesional. Desde mis primeros años como juez observaba que muchas de las personas que llegaban a los juzgados con un tema de familia,  necesitaba que el juzgado fijase las pautas para la custodia de los hijos y para el tema economico, pero es evidente que dichas pautas no se pueden establecer unicamente teniendo en cuenta el Codigo Civil y la jurisprudencia, ya que que las personas vienen con un conflicto, cargado de emociones, heridas, lealtades familiares, sentimientos de exclusión, duelos no resueltos o dificultades de comunicación que el Derecho, no contempla y que en realidad, quedan fuera.

En realidad, la sentencia resuelve la cuestión jurídica planteada, que para eso está el sistema judicial y esa es nuestra función, pero el conflicto relacional permanece intacto por lo que que las personas siguen enfrentadas, y eso conlleva que tenga que volver al juzgado una y otra vez y encuentran nuevas formas de expresar el mismo conflicto. Y desde luego aun cuando alcanzan acuerdos que se recogen en la sentencia, lo cierto es  muchas veces estos no llegan a sostenerse en el tiempo ya que no son fruto de una transformación real en la relación o en la comprensión de lo que esta ocurriendo.

Desde ahi es evidente que una lectura estrictamente jurídica del conflicto judicial, aun siendo imprescindible y necesaria, a menudo resulta insuficiente para abarcar toda la complejidad de las dinámicas familiares. El Derecho nos ofrece la proteccion de nuestros derechos y nos ofrece una solucion juridica a través de la prueba que se practica, pero hay dimensiones humanas del conflicto que requieren ser vistas y comprendidas desde otros lugares.

Y precisamente veo que con las configuraciones contamos con una herramienta que precisamente dirige la mirada hacia esos aspectos que habitualmente no aparecen en los expedientes judiciales y que, sin embargo, muchas veces están en el origen de los conflictos. Por eso sentí que podía complementar una necesidad que llevaba años percibiendo en mi trabajo.

AFFECTUM – ¿De qué manera la influencia del trabajo de Bert Hellinger contribuyó a transformar tu mirada sobre los procesos que te son confiados y que debes juzgar?

INMA MAS –La influencia del trabajo de Bert Hellinger ha supuesto para mí una ampliación de la mirada sobre los conflictos humanos. De alguna manera, me ha ayudado a ver más allá de aquello que aparece de forma inmediata ante los ojos.

Esto resulta especialmente importante en la labor judicial, porque es evidente que un juez debe trabajar fundamentalmente con los hechos, las pruebas y las normas jurídicas aplicables, y asi debe ser siempre, pero tambien es verdad, desde mi experiencia que los conflictos humanos no siempre pueden comprenderse en toda su profundidad únicamente desde esos elementos, y sobre todo yo tambien veo que las personas no necesitamos un juez que nos resuelva el problema, sino en realidad lo que necesitamos es comprender y entender el porque de ese conflicto que ha aparecido en nuestra vida, porque solo asi realmente sentimos que podemos estar en paz con lo que ha pasado. Y esto siempre lo disfrazamos de otras cosas y pensamos que con una sentencia se hará justicia y estaremos bien con nosotros mismos.

Pero en realidad esta solución que se nos ofrece siempre es con unos hechos que quedan fijados por los abogados, por unas pruebas que se practican en la vista y con una resolucion de un juez en la que valora lo actuado en el procedimiento. Y en realidad, con la mirada sistémica, descubrimos que detrás de muchas situaciones existen contextos, dinámicas y vínculos que no siempre son visibles, pero que influyen de forma decisiva en el desarrollo y la persistencia de los conflictos, y que por tanto nunca van a ser tomadas en consideración desde un procedimiento judicial legal.

 Las leyes sistémicas descritas por Bert Hellinger nos ofrecen precisamente un marco de comprensión que ayuda a iluminar aspectos que de otro modo podrían permanecer ocultos. Y si bien es evidente que esta perspectiva no sustituye al Derecho ni a la necesaria valoración jurídica de cada caso, si que veo que aporta profundidad y contexto a la situación conflictiva.  Y en definitiva aporta una luz diferente sobre los procesos que llegan al juzgado o que son susceptibles de llegar. En realidad nos  ayuda a contemplar a las personas y a sus circunstancias dentro de un contexto más amplio y, en muchas ocasiones, permite comprender elementos que contribuyen a que los conflictos se enquisten o se perpetúen durante años.

AFFECTUM – ¿Cómo describes la diferencia entre dos sentencias dictadas, una con y otra sin una mirada sistémica?

INMA MAS –La verdad es que yo no hablaría de sentencias dictadas con o sin mirada sistémica, ya que es evidente que una sentencia judicial tiene que fundamentarse en los hechos, en las pruebas y en el Derecho, y eso no cambia.

Donde sí veo la diferencia es en el proceso previo. La mirada sistémica me permite hacer preguntas, ampliar el contexto y ayudar a que las personas vean aspectos de su conflicto que quizá no habían visto hasta ese momento.

Desde mi experiencia lo que veo es que no se trata de resolver el conflicto desde la sentencia, sino de ayudar a que las propias partes puedan comprender mejor lo que les está ocurriendo y encontrar caminos de acuerdo. Lo que no aparece en la vista oral ni forma parte del procedimiento no puede trasladarse a una sentencia, pero sí puede influir en la forma en que las personas llegan a ese proceso y en cómo afrontan el conflicto.

Por eso mi interés no está tanto en dictar sentencias con mirada sistémica, sino más en  facilitar espacios y herramientas para que las partes puedan mirar su situación de otra manera y, si es posible, construir ellas mismas soluciones más conscientes y duraderas. De hecho, el camino que estoy desarrollando va precisamente en esa dirección: aprovechar las posibilidades que ofrece nuestro ordenamiento juridico para que las personas puedan trabajar su conflicto y llegar a acuerdos por sí mismas, antes de que sea el juez quien tenga que imponer una solución.

AFFECTUM – ¿De qué manera las dinámicas invisibles, como las lealtades familiares, las exclusiones o los desórdenes sistémicos, se manifiestan en los procesos judiciales con los que trabajas? ¿Puedes darnos un ejemplo?

INMA MAS – En los procesos de familia se observa una dinamica tipica , por ejemplo en aquellos supuestos en los que tras una ruptura de los progenitores, un hijo, especialmente el mayor, asuma de manera inconsciente responsabilidades que no le corresponden, ya que en  un contexto en el que uno de los progenitores decide abandonar por decisión propia el hogar, el hijo intenta sostener emocionalmente al que se queda, acompañarlo, protegerlo o incluso ocupar un lugar que no es el suyo dentro del sistema familiar. Eso acaba generándole una carga muy pesada y desordenes que desembocan en conflictos graves en la relacion con el progenitor que se fue.

Es evidente que no siempre es posible saber exactamente qué hay detrás de cada caso, tras la mera documentación aportada al procedimiento, pero la experiencia me ha enseñado que, cuando una situación permanece bloqueada durante mucho tiempo o genera un sufrimiento aparentemente desproporcionado, suele existir una dimensión más profunda que va más allá del conflicto jurídico que aparece en el expediente.

AFFECTUM – ¿Qué transformaciones observas en las partes implicadas cuando se sienten vistas más allá de su posición legal en el proceso?

INMA MAS – Lo que observo, y sobre todo lo que siento, es un profundo agradecimiento y alivio de ser escuchado. Creo que la mayoría de las personas llegan a un juzgado sintiéndose vulnerables, y viviendolo como un lugar frío, distante y hostil. Por eso, cuando desde el juzgado, desde el sistema, se les mira a los ojos y se les ofrece la posibilidad de contemplar su situación desde otro lugar, mas amplio y mas humano,  ocurre algo diferente, ya se sienten vistas en ese sistema tan ajeno y desconocido para ellos. Y si bien no todos estan dispuestos a mirar asi su conflicto o no estan en el momento vital oportuno para hacerlo, por lo menos sienten alivio ante lo que puede pasar en un juzgado.

AFFECTUM – ¿Cómo equilibras el rigor jurídico con la apertura a una comprensión más profunda y humana de los casos? ¿Hoy aplicas esta mirada a todos los procesos?

INMA MAS – Para mí no hay contradicción entre ambas cosas, ya que de lo jurídico no nos podemos salir porque es evidente que las sentencias tienen que basarse en los hechos, las pruebas y el Derecho, y eso es innegociable. Para mi la diferencia radica en que esta mirada sistemica me ayuda a ampliar el contexto. Me permite hacerme preguntas que quizá de otra manera no me haría y contemplar posibilidades que no aparecen a simple vista. No cambia el Derecho, pero para mi amplía la comprensión de lo que está ocurriendo.

Muchas veces, cuando nos quedamos solo en lo conocido, nuestra mente sigue caminos muy marcados. En cambio, cuando somos capaces de mirar un poco más allá, sin salirnos nunca del marco jurídico, aparecen nuevas posibilidades de comprensión.

Esta mirada la aplico especialmente en los procesos de familia, donde el interés del menor debe estar siempre en el centro. Mi experiencia es que, cuando logramos comprender mejor el origen del conflicto y ayudar a los padres a gestionar de otra manera sus dificultades, también estamos atendiendo mejor las necesidades de sus hijos, y por tanto es evidente que nos permite actuar en su interés, desde un punto mas cercano a la realidad que esta viviendo, y no solo a lo que los abogados han reflejado en el escrito de demanda y contestacion

 Al final, los niños viven y reflejan muchas de las dinámicas que existen a su alrededor. Y cuando los adultos encuentran caminos más saludables para relacionarse y resolver sus conflictos, los menores evidentemente son los primeros beneficiados.

AFFECTUM – La introducción de las constelaciones en el contexto judicial ha suscitado cuestiones éticas, deontológicas e institucionales. Háblanos de los desafíos que has encontrado por parte de otros magistrados, abogados y técnicos ante esta integración de nuevos paradigmas dentro del sistema judicial.

INMA MAS –Lo primero que me gustaría aclarar es que yo no estoy planteando introducir las configuraciones familiares dentro del proceso judicial ni dentro del acto del juicio. No se trata de eso. Mi labor está dirigida a hacer ver que ante un conflicto que está o que puede acabar en un juzgado, los implicados tienen la posibilidad de abordar dicha situación desde una mirada complementaria que les ayude a comprender mejor lo que están viviendo. El juzgado sigue siendo el juzgado y el Derecho sigue cumpliendo su función.

Las resistencias que me encuentro ante esta nueva perspectiva radican más en la creencia de que todo en la vida se resuelve con la realidad que vemos y percibimos, desconociendo la fuerza que tiene en nuestro comportamiento todo lo que está en el inconsciente y dudando que desde ahi se pueda alcanzar una solucion al conflicto, porque se parte de que todo esta en la norma..

Y estas resistencias aparecen sobre todo con los detractores que tiene la herramienta en si, y que en realidad lo que vienen a poner de manifiesto, en mi opinion, es que el poder manejar los conflictos con esta mirada lo que necesariamente requiere, es mucha responsabilidad, mucha sobriedad y mucho respeto en su aplicación. Cuando no se utiliza de esa manera, es fácil que surjan críticas o malentendidos.

Mi experiencia ha sido que hay personas a las que esta mirada no les interesa porque no conecta con su forma de entender los conflictos y la vida en general, y eso me parece totalmente legítimo. Pero también he encontrado a muchos profesionales que sienten que las respuestas tradicionales no siempre son suficientes y que buscan nuevas formas de comprender y acompañar a las personas.

Son precisamente esos profesionales con esta sensibilidad, y las necesidades que observo cada día en las familias que llegan a los juzgados, las que me animan a seguir explorando este camino.

AFFECTUM – La apertura del tribunal donde trabajas a formaciones regulares en justicia sistémica representa algo innovador, único y un cambio de paradigma enorme. ¿Qué te mueve?
INMA MAS
–Este camino de los talleres y las formaciones que llevo a cabo con ANA BALLESTER me ha regalado una experiencia de servicio y de agradecimiento que nunca hubiera imaginado. Siento que estos espacios se han convertido en lugares donde las personas pueden expresarse desde un lugar muy profundo y muy auténtico. Compartimos una mirada diferente sobre los conflictos, una mirada más humana y más amorosa, y eso nos permite relacionarnos de otra manera, tanto con los demás como con nuestra propia historia y por supuesto nos permite situarnos ante el conflicto con mayor paz.

Y sobre todo, me ha llevado a la certeza de que no hay que excluir nada, todo suma. Es por ello que el sistema judicial ha de seguir existiendo como hasta ahora, pero se está revelando insuficiente para atender las necesidades de las personas que necesitan resolver su conflicto, Por eso me parece importante que desde el propio sistema se les ofrezca una nueva forma de abordar esa situación, y tener la posiblidad de ver como su conflicto tiene un origen y un aprendizaje que va a permitir dar pasos en vivir la situacion de manera diferente.

Esta filosofía en realidad nos permite comprender que todo tiene un lugar, que existen ciertos órdenes que pueden ayudarnos a entender mejor lo que vivimos y que la vida busca constantemente el equilibrio, y a partir de ahi muchas cosas empiezan a recolocarse.

Para mí, ese cambio de consciencia es, probablemente, lo más valioso de todo este camino.

AFFECTUM – ¿Qué límites deben respetarse en la aplicación de herramientas sistémicas dentro de un contexto institucional como el tribunal?

INMA MAS.- El principal límite es ley, ya que la función judicial tiene que desarrollarse siempre dentro del marco legal, y eso no puede modificarse ni sustituirse por ninguna otra herramienta.

Como ya he dicho, la mirada sistémica no viene a reemplazar el Derecho, sino a ampliar la comprensión de los conflictos, porque permite aportar contexto, abrir preguntas o ayudar a ver aspectos que de otra manera quizá pasarían desapercibidos, pero las decisiones judiciales siguen basándose en los hechos, las pruebas y en la normal legal.

Por eso yo no entiendo el tribunal como un lugar donde realizar estas configuraciones sistemicas, sino que lo que abogo es que el propio sistema venga a reconocer que existen otras formas complementarias de abordar los conflictos y ofrecer a las personas la posibilidad de acceder a ellas si lo desean, es decir, fuera de lo que es estrictamente el procedimiento.

Creo que el hecho de que esta posibilidad pueda contemplarse desde el propio juzgado tiene valor, porque transmite que estamos abiertos a buscar formas más completas de acompañar a las personas en sus conflictos. Y eso no lo digo desde una teoría, sino desde la experiencia de haber visto los cambios que esta mirada puede generar en muchas personas.

AFFECTUM – ¿Qué papel crees que puede tener la formación en justicia sistémica en la evolución y el futuro de los profesionales del derecho?

INMA MAS – Estoy segura de que la formación en justicia sistémica puede tener un papel muy importante en la evolución de los profesionales del Derecho.

Estamos entrando en una época en la que el conocimiento jurídico va a ser cada vez más accesible. La inteligencia artificial ya puede ofrecer información, buscar normativa o explicar conceptos jurídicos en cuestión de segundos. Pero lo que es evidente es que ninguna tecnología puede sustituir la capacidad de acompañar a una persona en un momento difícil de su vida.

Por eso creo que el gran valor diferencial de los profesionales del futuro estará cada vez más en la parte humana. En la capacidad de escuchar, de comprender lo que hay detrás del conflicto y de ayudar a las personas a encontrar soluciones más profundas y más conscientes.

No podemos olvidar que hasta ahora el ejercicio profesional de la abogacia  ha estado muy vinculado a la confrontación: ganar, perder, imponerse al otro. Sin embargo, especialmente en el ámbito de familia, la experiencia me ha enseñado que nadie gana realmente cuando el conflicto continúa vivo, sino que la verdadera solucion aparece cuando las personas pueden comprender mejor qué les ha llevado hasta esa situación y asumir su propia responsabilidad en el conflicto.

Por eso creo que esta formación aporta algo muy valioso, pues ofrece una manera más humana de acompañar los conflictos y ayudar a que el cliente puede sentir mas paz con la situacion que tiene que afrontar, ayudandole a desbloquear situaciones que le estan trayendo, seguramente, mucho sufrimiento.  Y estoy convencida de que esa capacidad será cada vez más necesaria en los profesionales del Derecho del futuro.

AFFECTUM – ¿Consideras que la justicia tradicional tiende a reforzar la lógica de oposición entre las partes, la dualidad? ¿De qué forma el enfoque sistémico puede alterar esa dinámica?

INMA MAS –Entiendo que esta dualidad ha sido la normalidad hasta ahora, personas enfrentadas que acuden a un juzgado para que les de una solucion. En temas de familia, además resulta más grave este planteamiento porque incita a plantear un enfrentamiento desde el inicio, ya que en nuestro sistema judicial seguimos hablando de demanda, contestación, parte contraria, igual que si estuviéramos ante un conflicto puramente patrimonial o contractual.

Sin embargo, no se puede olvidar que aun cuando dos personas ya no estan juntas, el vínculo no desaparece. Cuando hay hijos es muy evidente, pero incluso cuando no los hay, suele existir una historia compartida y sobre todo afectos, relaciones o experiencias que forman parte de la vida de ambos.

Por eso entiendo que la respuesta no puede venir de cual de ellos tiene razon en base a las pruebas y hechos que aportan, sino que se les debe dar la posibilidad de encontrar una nueva forma de relacionarse con la realidad que están viviendo y que ha aparecido en sus vidas.

La mirada sistémica ayuda precisamente a salir de la lógica de “yo contra ti” e invita a comprender qué ha ocurrido, qué desequilibrios se han producido y qué necesita ser visto para que cada persona pueda ocupar su lugar de una manera más sana. Es evidente que cuando dejamos de mirar al otro como un enemigo y empezamos a reconocer que sigue formando parte de nuestra historia, aunque sea de una manera diferente, el conflicto cambia. Y desde ahí es mucho más fácil encontrar soluciones que permitan avanzar a ambas partes.

AFFECTUM – Según tu experiencia, ¿qué lugar ocupa el concepto de responsabilidad individual dentro de una lectura sistémica del conflicto en el tribunal?

INMA MAS–Para mí, la responsabilidad individual ocupa un lugar primordial, ya que es evidente que si una persona no está dispuesta a asumir su parte de responsabilidad en lo que está viviendo, ninguna herramienta puede producir un cambio real.

En los conflictos solemos poner la atención en lo que el otro ha hecho mal, en lo que debería cambiar o en lo injusta que ha sido una situación, por tanto nuestra tendencia es colocar esa responsabilidad fuera, por lo que es dificil que la situacion se modifique, porque esperamos una actuación del otro.

La mirada sistémica invita precisamente a preguntarse que es lo que nos corresponde en la situacion creada, nunca desde la culpa, sino desde la responsabilidad. Porque es ahí donde aparece la posibilidad de transformación.

Además, observo que muchas veces las personas llegan al juzgado esperando que alguien les diga qué tienen que hacer o que resuelva por ellas aquello que no han podido resolver. Y, aunque la función del juez es necesaria, especialmente cuando no hay acuerdo, creo que el verdadero cambio se produce cuando cada persona puede ocupar su lugar de adulto y asumir la responsabilidad que le corresponde.

Mi experiencia es que, cuando eso ocurre, empiezan a abrirse caminos que antes parecían imposibles. Cuando no ocurre, cuando esperamos que sea lo de fuera lo que cambie, el conflicto suele encontrar nuevas formas de mantenerse vivo, aunque cambien las circunstancias o las herramientas que se utilicen.

AFFECTUM – ¿Qué ocurre con el conflicto cuando aquello que ha sido excluido o no reconocido es finalmente incluido en los conflictos judiciales que llegan a los tribunales?

INMA MAS– Por mi experiencia, muchas veces el cambio empieza cuando aquello que estaba oculto o descuidado simplemente puede ser visto. Lo he observado en numerosas ocasiones: cuando algo encuentra su lugar y se pone a la vista, la intensidad del conflicto baja. Es como si se produjera un clic. No porque desaparezcan mágicamente los problemas, sino porque las personas empiezan a comprender algo que antes no estaban viendo.

Y lo más sorprendente es que muchas veces no hace falta hacer grandes cosas. No se trata de buscar soluciones extraordinarias ni de intervenir constantemente. Basta con observar, reconocer y dar espacio a aquello que estaba siendo ignorado. A partir de ahí, muchas situaciones comienzan a desbloquearse de una forma natural.

AFFECTUM – ¿Podrías compartir algunos ejemplos concretos de casos reales en los que el enfoque jurídico-sistémico haya contribuido a un cambio significativo en el desenlace o en la forma en que el conflicto fue comprendido dentro del tribunal?

INMA MAS– Os puedo contar el caso que en realidad para mi fue el detonante de saber el potencial de esta mirada y de mis ganas de difundirla.

               Se trató de un conflicto entre vecinos por el deslinde de unos terrenos. Según el informe pericial y las pruebas que existían en ese momento, todo me llevaba a tener que poner una sentencia que yo sabia que iba a resultar muy perjudicial para una de las partes. Sin embargo, yo tenia la sensacion, por como se habia desarrollado el juicio, de que algo no terminaba de encajar, y que la solución que se estaba ofreciendo desde luego no iba a cambiar para bien la vida del que al parecer tenia razón, e iba a perjudicar gravemente a la otra parte, por lo que sentia que la sentencia no ofreceria una solución justa para ninguna de las partes.

A raíz del trabajo realizado con esta mirada, de forma sorpresiva la parte a la que en principio le iba a dar la razón, acudió por otro motivo a la Notaria y alli se puso de manifiesto que parte de los metros que reclamaba, y en base a los cuales solicitaba que el linde se moviese, se encontraban en otro lugar y por lo tanto el linde no podia situarse en la parcela del contrario en la forma que estaba solicitando.

Es evidente que esta nueva información cambió la situación, por lo que ya no podia poner sentencia con lo que habia pasado en el juicio, sino que convoque a las partes a una comparecencia y allí ellas mismas llegaron a un acuerdo. Con todo, lo mas significativo es que el conflicto perdió fuerza ya que con la solucion alcanzada, al final ni se llegó a mover el linde de donde habia estado. Y siempre pìenso que si hubiera dictado la sentencia que inicialmente parecía corresponder, probablemente habría sido muy difícil de ejecutar y habria dado lugar a un conflicto permanente entre los implicados

Para mí, ese caso me mostró que, a veces, cuando somos capaces de mirar una situación desde una perspectiva más amplia, aparecen soluciones que antes no podíamos ver.

AFFECTUM – ¿Crees que este modelo podría replicarse en otros tribunales? ¿Qué sería necesario para que eso ocurriera?

INMA MAS –Entiendo que puede replicarse, siendo necesaria en todo caso en primer termino una cierta humildad por parte de quienes ejercemos funciones judiciales. Los jueces trabajamos con el Derecho y nuestra labor es imprescindible, pero también debemos reconocer que somos una pieza más dentro de una realidad humana mucho más amplia. Las sentencias son necesarias, pero es evidente que no  siempre alcanzan por sí solas a resolver la totalidad del conflicto.

Y la segunda es contar con profesionales muy bien formados y con una gran responsabilidad en el uso de esta mirada, como me ocurre a mi con Ana Ballester. Para mí, eso es fundamental. No basta con conocer la herramienta; hace falta mucha seriedad, mucha profesionalidad y un profundo respeto hacia las personas y hacia los procesos que están viviendo.He tenido la suerte de encontrar en Ana, una profesional que reúne esas cualidades, y eso me ha permitido confiar en este camino. Para que experiencias como esta puedan extenderse, hacen falta más personas con esa preparación, esa solvencia y esa capacidad de acompañar sin imponer, sin proyectar y sin interferir en lo que pertenece a cada persona. Cuando se dan esas condiciones, creo que esta mirada puede aportar mucho valor como complemento a la labor que ya realiza el sistema judicial.

AFFECTUM – ¿Qué cambios estructurales serían necesarios para que la justicia sistémica dejara de ser una excepción y pasara a formar parte del funcionamiento habitual del sistema judicial español?

INMA    MAS –La verdad es que yo no creo que esta mirada tenga que convertirse necesariamente en una parte obligatoria del funcionamiento habitual del sistema judicial, sino que yo lo concibo más como una posibilidad complementaria a disposición de las personas que quieran utilizarla.

         De hecho, donde creo que puede tener un mayor impacto no es dentro del juzgado, sino antes de llegar a él. Por eso considero fundamental el papel de los abogados y de otros profesionales que acompañan a las personas desde el primer momento en que aparece el conflicto. Si cuando una persona llega con un problema ya puede recibir una mirada más amplia, comprender mejor lo que le está ocurriendo y explorar posibles vías de acuerdo, muchas situaciones podrían resolverse sin necesidad de acudir a un procedimiento judicial.

         En ese sentido, creo que estamos avanzando hacia una cultura en la que cada vez se valoran más las soluciones consensuadas y los métodos alternativos de resolución de conflictos. Los juzgados seguirán siendo imprescindibles, pero no tienen por qué ser siempre la primera ni la única respuesta.

          Además, hay que reconocer una realidad: los jueces trabajamos con los medios muy escasos y con los tiempos que el sistema permite. Hacemos una labor necesaria, pero es evidente que no podemos resolverlo todo. Por eso me parece fundamental que existan espacios donde los conflictos puedan abordarse antes de llegar a esa fase de judicialización y desde una perspectiva más amplia y más humana.

AFFECTUM – Y por último, ¿qué mensaje te gustaría dejar a todos aquellos que trabajan con el conflicto?

INMA MAS– Simplemente, que todas las personas que trabajan con el conflicto se atrevan a mirar un poco más allá de lo evidente. Tenemos que tener presente que, muchas veces, el conflicto es solo la punta del iceberg, es un sintoma de algo mucho más profundo. Ya que detrás de lo que vemos suele haber algo que necesita ser comprendido, reconocido o simplemente visto. Si no fuera así, probablemente ese conflicto no estaría ahí.

Por eso les invitaría a profundizar, a mantener la curiosidad y a no quedarse únicamente en la superficie de los problemas. Existen muchas herramientas para hacerlo, y cada profesional encontrará las que mejor encajen con su forma de trabajar.

En mi experiencia, la mirada sistémica aporta algo muy valioso porque permite hacer visible lo que normalmente permanece oculto y permite sentirse en el cuerpo, por lo que una vez se ve y se siente, es cuando puede empezar a transformarse.

Al final, para mi no se trata de luchar contra el conflicto, sino de comprender qué viene a mostrarnos y el hacerselo ver tambien a las personas que tienen un.